lunes, 3 de octubre de 2011 1 comentarios

17. Luna

17. Luna.

Se llama Selene y no esta muy seguro de porque está dormida encima de él. Tampoco está muy seguro de que hace en esa casa, las explicaciones que ha recibido no dejan de parecerle bizarras incluso para el mundo en el que vive, ese mundo de magia, licantropos, vampiros, ángeles, reapers, transformaciones y visiones en el que se ha visto envuelto, por el que se mueve como si toda la vida hubiese vivido en él. Con cuidado le aparta el pelo de la cara cuando Ricco y Ted se acercan a él para mirar a la pequeña recien llegada. Entonces la pequeña abre los ojos y él recuerda porque está allí, dormida en su regazo: tiene la belleza de la luna... y los ojos de su padre.
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16. Azul

16. Azul

Nunca le gustó su habitación. Esa es otra de las razones por las que no echa de menos la casa de sus padres. No le gustaba en absoluto esa habitación pequeña, axifiante, de mobiliario de madera. Pero, sobretodo, no le gusta sus paredes, ese color azul que lejos de ser cálido cada vez le ahogaba más, que le deprimía y le hacía ver las cosas aun más negras de lo que ya eran. No le gustaba el color azul. No. No hasta que se encontró con unos ojos de ese color que tanto odiaba, unos ojos que no le asfixiaban, que no le deprimían,  que daban veracidad al tradiconal significado de seriedad, conocimiento, poder, generosidad y tranquilidad que se le otorgaba al color azul. Sí...le encanta ese color cuando lo ve en los ojos de Daunor.
 
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